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Los arabescos del humo de un incienso

Busco de manera constante refugio en la música. No es que el silencio me resulte plomizo o no disfrute de la quietud cuando tengo oportunidad de apretar el botón de lo contemplativo y dejarme llevar por la corriente de los pensamientos; la música es simplemente una chispa, como la del m…

El tierno lenguaje de la locura

Cuando era niño, a falta de compañero de lides, jugaba con seres incorpóreos; enemigos o amigos, daba igual. Un palo de escoba en mis manos era un arma letal y yo, un infalible peleador influenciado por las películas de Bruce Lee o de aventuras medievales. Exclamaciones, remates, golpes m…

Las estelas de la fugacidad

Conocí sobre Guillermo Cabrera Infante cuando el acceso público a internet en Cuba consistía en ir a un parque y sentarse por una hora a navegar desde un teléfono o, entre varios acompañantes, reunir un dólar para prolongar la primera y escasa hora de conexión. Surgió entonces una convers…

El tribunal de la hoja en blanco

Decidimos viajar a Portugal como una manera breve y fácil de conocer el mundo que se encuentra detrás de un idioma, y cuando el entusiasmo es quien planifica no existe peso insoportable para la mochila del ánimo. Siempre que estoy a pocas horas de viajar debo lidiar con una sensación in…

Las velocidades del ánimo

Estoy leyéndome El Quijote . Si bien durante el preuniversitario era una lectura obligada, solo referencias y un par de películas inconclusas eran todo lo concerniente que conocía del universo cervantino respecto a su más conocida creación. Una frase que me resulta interesante sobre e…

Improbables advertencias

Y en la estación de las dudas, muere un tren de cercanías ... canta Joaquín Sabina en “Ahora que” y yo por mucho tiempo repetí ese verso sin hacer el necesario énfasis en aquello de un tren de cercanías. Tendría que llegar a Madrid para descubrirlo y, desde entonces, comenzar a entender…

El sismógrafo de la certidumbre

Hay canciones que no por escuchadas incontables veces regresan inesperadamente cuando el gatillo de la vida ha liberado una bala de circunstancias. Permanecer ajeno a la posibilidad de los desencantos es como caminar descalzo sobre el asfalto durante una tarde de calor extremo. Sin embarg…